Dueños de mascotas recorren Portugalete para protestar por el «acoso» de los vigilantes y reclamar su espacio en la calle
Y los perros salieron a la calle. La manifestación canina que ayer recorrió Portugalete ha colmado la paciencia del alcalde, Mikel Torres. La villa vio desfilar a unas 250 personas que, acompañadas por un centenar de mascotas, reivindicaron que los animales puedan correr libres en los parques, que deberían incorporar más papeleras con bolsas para atender los restos de sus necesidades, y, sobre todo, que los vigilantes municipales dejen de «acosarles y perseguirles» para imponerles multas superiores a 300 euros. «Vigilantes kanpora!», coreaban los participantes en la marcha, que partió de la plaza San Roque y culminó frente al Ayuntamiento.
Son precisamente estos vigilantes que el Consistorio repuso en noviembre ante las reiteradas demandas vecinales los que se han convertido en objetivo de la 'Plataforma Ciudadana de Vizcaya por los derechos y libertades de nuestras mascotas', promotora de la singular iniciativa, que reunió a ejemplares de un amplio abanico de razas. Algunos incluso llevaban colgados al cuello carteles con el lema 'No soy un delincuente'. «Multan a quien quieren. Se esconden entre los árboles y nos sorprenden de muy malos modos. Y nos piden identificarnos aunque llevemos al perro atado», lamentaban ayer algunos de los manifestantes.
En la web de este colectivo figura un compendio de casos del supuesto acoso que los dueños de perros dicen sufrir en el municipio y hasta alguna que otra velada amenaza contra los vigilantes. «Que quede muy claro que si alguno de ellos es agredido todo el peso de la ley caerá sobre esa persona y le será retirado su permiso para tener animales», agregó, visiblemente airado, Mikel Torres.
Uno cada seis familias
La villa jarrillera, un municipio de apenas tres kilómetros cuadrados, tiene 3.000 perros censados, lo que equivale a 1.000 canes por kilómetro cuadrado, casi uno por cada seis familias. Fue la presión vecinal ante el aumento de la suciedad en las calles por la presencia de estos animales la que llevó a la institución local a implantar la ordenanza que la plataforma critica. Aunque Iñaki y Loli, dos de sus impulsores, también reivindican una mayor implicación de los propietarios a la hora de retirar las heces de la vía pública.
El Ayuntamiento portugalujo ha contestado con datos a las quejas del colectivo. Así, en 2009 se abrieron un total de 17 expedientes a dueños de animales peligrosos por ir sin correa ni bozal o por no retirar sus defecaciones de las calles. Además, según recordó Torres, los vigilantes tienen instrucciones de avisar hasta cuatro veces a los propietarios antes de proceder a sancionarles.
La protesta que ayer se vivió en Portugalete fue la segunda de una serie que arrancó el 29 de enero en Sestao y que, es previsible, se repetirá en todo el Gran Bilbao.
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